Café Xuuka Oaxaca: Sabor tradición y compromiso en cada taza.

Café Xuuka Oaxaca: Sabor tradición y compromiso en cada taza.

—Parece que los vientos cambian.
—El cambio es bueno.
—Sí, pero no es fácil... Sé lo que tengo que hacer, pero, si regreso, tendré que enfrentarme al pasado, y he estado huyéndole desde hace mucho.
—Oh sí, el pasado puede doler. Pero según lo veo, puedes o huir de él o aprender.

Simba y Rafiki — El Rey León

En días recientes, mientras escuchaba la historia de una comunidad agrícola del norte de Oaxaca, recordé este diálogo entre Simba y Rafiki de la película "El Rey León".

En él nos recuerdan que el pasado puede ser doloroso, pero queda en nosotros elegir si nos quejamos de lo que no nos gusta del pasado o aprendemos de él para mejorar.

En este sentido, muchos pequeños y medianos productores mexicanos de café y otros productos agrícolas se enfrentan al desafío de cambiar un sistema que les ha sido desfavorable durante años: la cadena de intermediarios.

Casi siempre que se discute la situación de la agricultura en México, se señala al neoliberalismo como el principal enemigo. Esta es una estrategia efectiva para desviar la atención de los verdaderos culpables, como ya vimos en la creación de enemigos.

Si bien es cierto que el neoliberalismo ha jugado un papel relevante en el incremento de las injusticias, la realidad es que estas injusticias existían desde mucho antes de la implementación del modelo neoliberal.

Los intermediarios, las políticas desfavorables y la falta de acceso a recursos, han sido constantes obstáculos para los campesinos, quienes siempre han tenido que sufrir o someterse a este sistema abusivo.

Aunque el cambio no es fácil, algunas comunidades han decidido aprender del pasado y tomar las riendas de su futuro.

La Situación del Campo

En el contexto actual, los intermediarios juegan un papel decisivo en la cadena de suministro de productos agrícolas.

A menudo, estos intermediarios compran a precios muy bajos, malbaratando el arduo trabajo de los agricultores.

Estas prácticas no solo disminuyen significativamente los ingresos de los productores, sino que también les dificulta el acceso a apoyos y recursos que podrían mejorar sus métodos de producción y calidad de vida.

Ante esta situación, los pequeños y medianos productores se veían atrapados en un ciclo de explotación que impedía su crecimiento y desarrollo sostenible.

El gobierno y el campo

Desde hace mucho tiempo se ha esperado que el gobierno sea quien resuelva los problemas del campo.

Aunque el gobierno ha implementado un vasto repertorio de políticas que, si bien han solucionado algunos problemas, también han generado muchos otros e incrementado las desigualdades existentes.

Al ver que la intervención del gobierno no era suficiente, muchos agricultores y comunidades agrícolas buscaron nuevos horizontes.

Dejaron de esperar a que el gobierno solucionara todos sus problemas, se deshicieron de cualquier temor y, de formas innovadoras, encontraron cómo jugar con las reglas del mercado, pero bajo sus propias condiciones.

Para ello, crearon iniciativas con las cuales rompieron los sistemas y esquemas injustos que impusieron los intermediarios y fundaron empresas que sirvieran como canales directos para la distribución de sus productos.

Xuuka Oaxaca: Un Farol de Esperanza

Un ejemplo de estas empresas y del aprendizaje que han tenido estas comunidades es la cafetería "Xuuka Oaxaca", ubicada en Madero 74, en el corazón del Centro Histórico de Querétaro.

Un lugar que no solo destaca por la belleza arquitectónica de su local, sino por las delicias que ahí se pueden encontrar y por ser un símbolo de resistencia y autosuficiencia.

El proyecto de Café Xuuka fue creado por esta comunidad de agricultores de café originarios de Santiago Atitlán Mixe, Oaxaca, ubicada en la cima del Zempoaltepetl, en la sierra norte de Oaxaca.

Ellos decidieron retomar el control de su destino y crear esta cafetería para tener un canal directo para la venta de sus productos.

Al ofrecer bebidas de gran calidad, elaboradas con el café que ellos mismos cultivan, han disminuido o hasta eliminado la necesidad de intermediarios, aumentando así sus ingresos reales hasta en un 70%.

Garantía de sabor y diversión

Además de transmitirnos su compromiso con la comunidad de la que son originarios y el orgullo que eso les genera, ofrecen en su menú una gran variedad de bebidas y alimentos elaborados con sus productos y los de comunidades aledañas con las que han creado alianzas.

Por ejemplo, un refrescante cold brew de cacao o un frappé de chocolate, elaborados con el exquisito chocolate de mesa que les proporciona una comunidad zapoteca.

Para aquellos que busquen explorar nuevos sabores, pueden pedir su café con diferentes métodos de filtrado, utilizando un grano de café que ha sido infusionado con un mezcal proveniente de otra comunidad.

No puede faltar una deliciosa y tradicional tlayuda con carne, acompañada de su salsa elaborada con su Chintextle, una pasta de chile pasilla que mezclan con diferentes ingredientes de la región y ahúman con métodos tradicionales.

Y otro sinfín de delicias oaxaqueñas que su menú incluye: mole oaxaqueño, enfrijoladas, chapulines, pan de yema, etc.

Cada platillo es una celebración de la rica tradición culinaria de Oaxaca y, al mismo tiempo, una muestra de la capacidad de los agricultores para ofrecer productos excepcionales cuando se les da la oportunidad de hacerlo sin interferencias.

Reflexión Final

La próxima vez que nos sentemos a disfrutar una taza de nuestro café o chocolate favorito, preguntémonos: ¿de dónde viene y a quién estoy apoyando con mi elección de bebida?

En "Xuuka Oaxaca", la respuesta es clara: estás apoyando directamente a los agricultores, promoviendo un comercio justo y ayudando a mantener vivas las tradiciones y la economía local.

Quienes atienden en la cafetería "Xuuka Oaxaca" se aseguran de generarnos el sentimiento de que, más allá del disfrute de una buena taza de café o una deliciosa comida, es un acto de apoyo a una comunidad que lucha por su dignidad y sustento.

Consumir en lugares como este es una contribución directa al cambio positivo para las economías locales y la sostenibilidad de nuestros pequeños productores.

Qué rico es disfrutar una taza de nuestra bebida favorita, sin importar si es en una de las grandes cadenas de café o en una cafetería local.

Pero de vez en cuando es reconfortante sentir que esa bebida no solo es un deleite al paladar, sino que representa un futuro mejor para una comunidad.

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